PREMIOS :D

Hola!! al final de mi fic, aqui les dejo lo mínimo que puedo hacer por personas tan hermosas como ustedes. Un pequeño detalle, los Quiero!
este premio va para un hermoso grupo de amigas que ha surgido por este asombroso medio, para demostrarles que las quiero un millón, a pesar de que estemos regadas por el mundo :D Citlally, Karen, Gaby, Vale, Luchi, Sill, Paty, Dana y Tania! las adoro nenas!! a las que tienen blog les pido que muestren este pequeño detalle en el. Besos nenas!
Y ahora... este premio se los regalo a Todas las chicas que han leido mi historia y que me han seguido capítulo a capítulo MUCHISIMAS GRACIAS!!!! :)

Últimos Capítulos.

CHIC@S!!! ya estamos en la recta final... los últimos capítulos de nuestro blog, ha sido un placer escribir esta historia, y más aún conocer a personas tan maravillosas como las que he conocido en estos cortos meses.

Muchisimas Gracias por darme el privilegio de tener lectoras tan especiales y maravillosas, gracias por su paciencia y seguir la pequeña historia. De verdad son lo máximo.




viernes 16 de octubre de 2009




Hola Chic@s!!! aca les dejo la segunda sorpresa!! esta es mi nueva historia llamada DIVINA PASIÓN... espero se pasen y dejen su opinion... el primer cap lo colocare el dia Sabado 17/11. Espero les agrade.

martes 13 de octubre de 2009

¡¡SORPRESAA!!

¡¡¡¡Sorpresa!! Les tenemos excelentes noticias. Annie de Visiones Vampiricas, y Citlally de Deja Vu Inmortal, hemos decidido escribir juntas. Por lo que desde hace algún tiempo, hemos estado preparando una nueva historia para ustedes. Clickea en la imagen para ir a nuestro blog.

"Esperamos que la disfruten tanto, como nosotras escribiéndola"




EPILOGO.




-          ¡¡Emmett Cullen!!- gritó Alice desde el pie de la escalera.- ¡Andando! El auto es rentado y no pagaré cien dólares más por tu lentitud.
-          Solo un momento Al…- dije, seguro de que me había escuchado. Seguía evaluando mi imagen en el enorme espejo de la que sería hasta hoy de nuevo mi habitación; de acuerdo, se que la nueva casa no durará mucho, así que no dejará de serlo por mucho tiempo.
Seguía observando mi reflejo, mi nuevo traje gris oscuro hacía contraste con la camisa azul clara y mi pálida piel; Alice se había ocupado de arreglar mi cabello con ayuda de varios productos; suspiré y acomodé mi corbata color azul marino antes de bajar hacia la sala. Alice estaba allí, esperándome mientras golpeaba el suelo con su zapato, como lo hacía cada vez que estaba impaciente.
-          Listo hermanita.- dije antes de suspirar fuertemente.
-          ¡Emmett McCarty Cullen! ¿no estarás nervioso?- casi gritó Alice mientras intentaba contener una carcajada;
-          ¿Quién? ¿YO?- dije con gesto ofendido, aunque en realidad mi estómago estaba hecho un nudo. No entendía la causa de mi nerviosismo, ya había hecho esto otras veces, así que ¿qué lo haría diferente? Respiré profundamente y hable monitoreando mi voz.- entonces… ¿vamos?
-          Vamos.- dijo Alice dando saltitos con sus sandalias de enormes tacones.
Le ofrecí el brazo a mi pequeña hermana que lo tomó rápidamente, tirando ligeramente de mí para entrar al auto de época que había rentado para llevarme. El auto estaba adornado con un enorme lazo de color crema con cintas doradas, Abrí la puerta y Alice se deslizó rápidamente dentro del lujoso vehículo, volví a darme un vistazo rápido en la superficie negra y entré rápidamente antes de que el pequeño monstruo cayese en la histeria. El trayecto fue corto, aún no sé si porque en realidad no era muy lejos o, por la constante presión que ejercía Alice.
-          ¡Vamos! ¿es que no puede ir más rápido?... tenemos cinco minutos de retraso ¡CINCO MINUTOS!- chillaba sin cesar.
Cuando llegamos Alice bajó rápidamente.
-          Espera aquí.-dijo con su usual tono de complicidad antes de cerrar la puerta con un sonoro golpe; el conductor murmuró cientos de ininteligibles palabras por lo bajo y se aferró al volante.
Suspiré fuertemente frotando mis sienes, lancé la vista por la ventana y mi boca se abrió en enormes dimensiones.
Estábamos en la ribera de un enorme lago, el sol poniente brillaba sobre el agua con un cielo despejado, un alto Stand blanco se erguía sobre una especie de plataforma de madera, en la que estaba instalado un altar cubierto por un amplio mantel blanco, a ambos lados de las escalerillas había decenas de velas doradas y pequeñas lucecillas; a unos pasos se encontraba un piano de cola color blanco con Edward frente a él, a su lado se abría paso una alfombra larga del mismo color con gruesos bordes color oro. Una veintena de metros más allá se encontraba lo que supongo, sería la recepción; una docena de mesas de madera estaban disgregadas a lo largo de varios metros, estas tenía un pequeño toldo que las cubría y en cada una estaban dispuestos seis pufs color blanco.
-          Es hora hermanito.- dijo Alice abriendo la puerta; respiré profundo aunque no me hiciera falta y salí, decenas de flashes estallaron a mi alrededor mientas le extendía de nuevo mi brazo a Alice que lo tomó gustosa; me aproxime lentamente al altar caminando sobre la impecable alfombra, a mi lado la sonrisa de Alice irradiaba felicidad; su vestido de un lindo rosa pastel y caía suavemente hasta un poco mas debajo de su rodilla.
Alice iba marcando mi paso, mientras que pasábamos frente a los ojos ansiosos de Tanya, Irina y Carmen. Mi familia encabezaba la primera fila de invitados y todos sonreían abiertamente; el reverendo esperaba junto al altar y a su lado estaba Esme con su sonrisa deslumbrante. Alice rápidamente se colocó junto a ella y ambas me  abrazaron fuertemente.
Jasper se acercó a mi lado y apretó mi mano, en ese preciso instante Edward comenzó a mover sus dedos por las teclas del piano, una marcha nupcial comenzó a sonar y mi corazón y mi estómago se hicieron un nudo. 
De pronto, en el otro lado de la alfombra apareció Rose, un suspiro largo y profundo salió de mi pecho, mis hermanos me vieron y sonrieron mientras que Carlisle y Rosalie se acercaban. Toda ella era perfecta; tenía un vestido de un profundo rojo oscuro, su cabello recogido resaltaba sus hermosos rasgos afilados y sus labios color carmesí sonreían; en ese instante jurarían que mi corazón inerte había vuelto a la vida, nuca la vi tan hermosa. Carlisle la acompañaba del brazo mientras caminaban por la alfombra donde hace apenas segundos había estado yo, aunque esta vez parecía un camino hacia el cielo.
Carlisle extendió la mano de Rose hacia mí y palmeó mi hombro sonriente antes de colocarse junto a Esme. Sostuve varios segundos la pequeña mano de Rosalie entre las mías mientras miraba sus hermosos ojos color ocre, rocé su rostro con el revés de mi mano y suspiré.
-          Esta hermosa.- dije en un susurro que todos, menos el reverendo escucharon a la perfección; ella sonrió aun más y apretó nuestras manos.
-          Te amo- respondió ella; un audible “AWW” resonó entre los presentes mientras que escuchaba a Jasper ahogarse mientras controlaba su risa.
El reverendo rápidamente aclaró su garganta y dio inicio a la ceremonia; todo se desenvolvió normalmente, aunque en ese momento mi percepción del tiempo había cambiado, la voz de aquel humano era lejana mientras me pedía en los ojos de Rose. Todo era maravilloso mientras ella estuviese a mi lado. Rápidamente aquel rito termino, y comenzó mi parte favorita: un formal brindis a copa vacía.
Un tintinear de copas se escuchó y rápidamente todos hicieron un silencio sepulcral, reuniéndose en torno a Rosalie y yo. Aclaré mi garganta mientras sostenía en una de mis manos la fina copa de cristal.
-          Hoy, quiero agradecerle a toda mi familia y amigos, por venir a la que era una “sencilla” reunión.- dije mirando a Alice que sonrió gustosa y dio un par de saltitos.- para celebrar de nuevo la unión de nuestras almas…
Viré hacia Rosalie que me veía atentamente, tome sus manos entre las mías y tome aire para comenzar mis votos.
-          Rose, Hace muchos años que todo empezó, pero recuerdo a la perfección nuestras palabras… tu dijiste alguna vez, Buenas tardes y mi respuesta fue certera. Lo son hermosa señorita, y en gran parte por su presencia.- dijimos al unísono, ella rió por lo bajo y sus ojos se tornaron vidriosos.- hoy, sigo en mi posición; no hay día tan brillante como cuando amanece con tu sonrisa, no hay día tan dulce, como cuando los rayos del sol acompañan tus besos, no hay días tan perfectos como los que he pasado a tu lado. Rosalie Hale, me has dado ojos aunque solo a ti te quiero ver, me has dejado oír el cantar de millones de aves, pero ninguno de esos sonidos se compara a tu reír, me has dado alas para volar, y hoy y siempre elijo hacerlo junto a ti. Te Amo y te amaré por siempre, mi vida entera es tuya, mi alma está en tus manos. Solo contigo he podido descubrir el amor, solo tú me has podido abrir los ojos a lo que antes no veía, y hoy, como siempre, me alegra celebrarte tan mía como yo soy tuyo.
Los ojos de todos nos miraron tiernamente, mientras que los míos se limitaban a observar a Rose, sus ojos estaban completamente vidriosos mientras respiraba profundamente.
-          Emmett, muchos años transcurrieron en mi existencia antes de que tu aparecieras, mucho dolor llenaba cada fibra de mis ser y me encerraba dentro de mí misma, hasta que apareciste tú. Haz cambiado mi existencia Emmett Cullen, una existencia que ahora me honra llamar VIDA, porque en eso la has convertido; tú me has dado fuerza, me has dado paz, pero lo único que me importa es todo el amor que recibo de ti con una simple mirada, con un simple gesto me has enseñado a amar. Has llenado cada vacio con alegrías, has borrado con tus besos cada miedo, te has deshecho de mis desesperanzas y me has levantado cuando yo misma no he podido. Por eso y mucho más, hoy, mañana y siempre te entrego todo mi amor, te entrego todo mi ser… porque solo TÚ eres lo que necesito. Te Amo Emmett Cullen.
La pequeña multitud que se encontraba a nuestro alrededor llenó el aire de vítores y ovaciones, mientas que el sonido del cristal chocando resonaba en mi cabeza. Rápidamente mis labios encontraron su lugar sobre los de Rosalie y mis manos ciñeron su cintura contra mi cuerpo. Ella rodeó mi cuello con sus brazos mientras que nuestros labios se movían a la par, aquel momento era perfecto, rodeado por mi familia y amigos, junto al amor de mi vida, mi amor eterno.
El vals comenzó a sonar mientras que dirigía a Rose hacia el centro de la pista; tomé su cintura y comenzamos a bailar, Rosalie sujeto un extremo de su vestido con su mano mientras girábamos sin cesar, nuestros padres se unieron a nosotros, seguidos por Alice y Jasper; Eleazar y Carmen se sumaron rápidamente mientras Irina tocaba el piano. Tanya se abalanzó sobre Edward y casi lo arrastró a bailar.
Rosalie apoyó su rostro en mi hombro y yo la rodeé aun más con mis brazos. Un toque en mi hombro me sacó de mi burbuja.
-          ¿Le permitirías a este padre vampiro bailar con su hermosa hija?- dijo Carlisle sonriente extendiendo una mano que Rose tomó gustosa.
Bailamos durante largo rato, Esme sonreía abiertamente mientras que Edward intentaba esquivar a Tanya, el piano había cambiado de manos, ahora las melodías de Alice, combinadas con el don de Jasper habían cambiado de suave y romántico, a rápido e impetuoso. La noche caía mientras que mi familia reía y charlaba, Rose bailaba con Edward, ambos reían y bromeaban entre ellos. Suspiré al verlos y sonreí, sin importar lo que pasara entre esos dos, todo estaba bien.
Ocupé un asiento y contemplé la calmada superficie del agua; La luna brillaba sobre el lago y se reflejaba en él. En ese instante vinieron a mi mente los escasos recuerdos de una vida humana; mi madre, ¿qué diría de poder estar aquí?... Mi padre, de no haber estado él en aquel lago, ¿estaría YO aquí?
Y por último, Jennifer… un suspiro brotó de mi pecho cuando recordé su rostro esperanzado; ¿Qué habría pasado de no haber ido a aquel bosque?... ¿estaría muerto ya? ¿Hubiese sido feliz, como humano… junto a ella? Una punzada de dolor me recorrió al imaginarlo; humano, envejeciendo como era natural, junto a otra mujer… Sin Rose.
Di un respigo cuando unas pequeñas manos se posaron en mis hombros sacándome de mis ensoñaciones, suspiré de alivio y sonreí tomándola en mis brazos  acunándola contra mi pecho.
-          ¿En qué pensabas cielo?- me preguntó colocando su mano sobre mi mejilla.
-          Nada importante linda.- y al fin y al cabo era cierto, porque nada importaría sin ella.

lunes 12 de octubre de 2009

82.- Juntos, Por siempre.




Abordamos el avión unos minutos después. Jasper suspiraba una y otra vez a mi lado, sabía la causa; Alice se quedaría en Phoenix cuidando de Bella, por lo menos durante dos semanas, estaba seguro que cada segundo sería eterno para Jasper, al igual que lo eran para mí en estos momentos; lo que más ansiaba era llegar a casa y estrechar a Rose en mis brazos, dejar que nuestros labios e uniesen y no se separasen en mucho tiempo.
El viaje en el avión fue largo y tortuoso, llegaríamos después de lo planeado debido al mal clima, el avión se sacudía sin parar y yo gruñía viendo mi reloj de muñeca. Cerré mis ojos y tarareé una de mis canciones favoritas mientras tamborileaba en el apoyabrazos del asiento.
-          ¡¡Emmett!!- casi gritó Jasper mientras tiraba de mi mano, separándola del plástico. Cuando lancé mi mirada sobre él un par de círculos estaba profundamente marcados; rápidamente entendí que eran marcas de mis dedos.
-          ¡Ups!... un solo de Batería.- me excusé sonriendo. Él negó con la cabeza y rió por lo bajo mientras que disimuladamente apretaba el trozo de plástico gris, desfigurando los dos perfectos círculos.
El avión aterrizó y minutos luego estábamos subiendo al brillante y fogoso auto rojo de Rosalie, aceleré fuertemente el pequeño Mercedes, el velocímetro rozaba los doscientos veinte kilómetros por hora mientras acortaba la distancia entre mi hermosa esposa y yo. Lo único apenas audible era el sonido de las gotas de lluvia impactando contra el auto y el sereno ronronear del motor. De pronto una sensación de profunda tristeza me invadió.
-          Jazz, por favor.- supliqué al borde de un sollozo.- contrólate.
Él rió fuertemente y asintió, de pronto la misma sensación de anhelo que me había inundado instantes antes, mi frío y muerto corazón dio un vuelco al ver el anuncio que advertía la cercanía de Forks.
Llegamos a casa pocos minutos luego, la lluvia seguía cayendo torrencialmente mientras que las luces de nuestra casa refulgían en la oscuridad del bosque. Entré velozmente a la cochera y antes de que el motor del auto se detuviese por completo estaba abriendo la puerta que daba al salón.
Rosalie saltó desde el mueble donde estaba sentada hasta mi pecho, la recibí gustoso, mis brazos se ciñeron a su cintura y sus manos encontraron su lugar indicado al rodear mi cuello, sonreí por entera felicidad, ella sollozaba y me abrazaba como si se percatara de que todo estaba en su lugar.
-          Cielo, yo… yo… tenía miedo.- balbuceó mientras pasaba sus suaves dedos por mis mejillas. Comenzó de nuevo a decir cientos de palabras ininteligibles a velocidad vampírica, reí entre dientes y rocé su nariz con la mía antes de silenciarla con un suave beso. Ella enredo sus dedos en mi cabello y yo la acerqué más a mi cuerpo, caminé torpemente hasta el sillón y la coloqué en mi regazo sin desasir nuestros labios que se habían sumido en una frenética danza.
Rose rápidamente colocó sus rodillas alrededor de mis caderas y recorrió mi rostro con sus labios. Mis manos se deslizaron entre su cabello y mis labios rozaban su garganta; de pronto un consternado, y ahora lujurioso Jasper carraspeó fuertemente su garganta, sus ojos estaba abiertos de par en par y respiraba con dificulta, aunque no lo necesitara. Reí fuertemente y el me lanzó una mirada venenosa mientras que Rosalie se alejaba lentamente de mí.
-          ¿…Dónde está E-Esme?- preguntó la voz temblorosa de Jasper; por primera vez tenía la oportunidad de vengarme de cada deplorable situación en la que me había puesto con su “encantador” don.  Reí entre dientes y con un movimiento rápido levanté a Rosalie y la coloqué de nuevo en mi regazo; ella rió fuertemente y sus labios se unieron de nuevo con los míos, la rodeé con mis brazos y la atraje hacia mí. Jasper gimió y respiro profundamente.
-          ¿Es-me?- pregunté sin separar mis labios de los de Rose. Ella rió pasando su mano entre sus cabellos y respiro fuertemente.
-          Mmm… es-tá con… Mmm…-contestó ella.
-          ¡¡Charlie!!- gritó Jasper desapareciendo a toda velocidad por la puerta. Reí fuertemente tomando mi abdomen entre mis manos, al parecer este día sería memorable en muchos aspectos; Rosalie hizo eco de mis risotadas con su tintineante reír.
Un silencio nada incómodo se hizo rápidamente, ella escrutaba mis ojos con los suyos mientras que yo hacía lo mismo; una suave calidez me recorrió por completo al perderme en sus enormes y hermosos ojos y en todo lo que en ellos había. Amor, felicidad, cariño… necesidad; todo esto era solo una parte de lo que me decía con su mirada, por ella mi corazón volvía a la vida, por ella mi existencia se volvía vida, por ella… y solo por ella.
Rápidamente soltó una risilla y desvió la mirada de mis ojos; coloqué un mechón de su cabello detrás de su oreja y levanté su rosto con mi dedo índice.}
-          Te amo.- susurré, ella me miró a través de sus gruesas y largas pestañas y sonrió.
-          Yo también te amo cielo.- dijo ella.- más de lo que puedes imaginar.
Besó suavemente mis párpados y se levantó de un saltito, tomó mi mano y sonrió.
-          ¿Me acompañas?- me preguntó inocentemente.
-          Hasta el fin del mundo si es necesario.- susurré a su oído y ella sonrió tiernamente.
Salimos de casa y corrimos por el apenas iluminado bosque, Rose iba unos paso delante de mí tirando de mi muñeca y dirigiéndome a no sé dónde, de vez en cuando me dedicaba largas miradas y medias sonrisas. Era impresionante verla así, feliz, libre, risueña… en este momento su plenitud y felicidad eran las mías. De pronto salí de mi ensimismamiento; Rose saltó fuertemente llevándome con ella, la levanté en brazos y seguí el ascenso que había empezado.
En un santiamén estábamos sentados en la más alta rama de un roble, al este el sol salía lentamente y mezclaba su luz con el espesor de las nubes, pintándoles de diferentes tonalidades de rosa y naranja. Rosalie suspiró y abrazó sus rodillas mientras que yo la rodeaba con uno de mis brazos. Permanecimos allí, en un total y completo silencio; el viento movía suavemente las hojas de los árboles creando un suave y acogedor murmullo.
-          Qué hermoso...- murmuró Rose luego de un rato. Sonreí y la miré fijamente.- como me gustaría estar así por siempre…
-          Nadie lo impide… Rose, estaremos juntos por siempre, si tu así lo quieres.- dije perdiéndome de nuevo en sus ojos.- mi vida es tuya, desde el momento en que te vi por primera vez lo fue. Eres mi vida, mi mundo… lo único que me importa, eres tú Rosalie Hale. Estaré a tu lado tanto tiempo como me lo permitas, y me iré sólo si tú lo pides.
-          Lo sé cielo, pero a veces temo que no sea cierto, que aunque no pueda, esto solo sea un sueño. Que en un pestañeo tú desaparecerás como una ilusión; siento que mi mundo es perfecto, sólo porque tú eres parte de él… eres lo único que necesito Emmett, eres lo más importante, eres mi luz, mi vida. Si tú no estás aquí mi alma y mi corazón se van contigo.
Aquellas palabras causaron un gran efecto en mí, la necesitaba, la añoraba cada segundo que no estaba junto a mí, pero lo más importante era que la amaba, cada fibra de mí clamaba por ella, cada célula de mi cuerpo se estremecía con el más leve rocé, ella era mi razón de ser, la razón por la que el destino me colocó en ese funesto bosque que había unido nuestros destinos, y al que le estaría eternamente agradecido.
Los ojos de Rosalie se tornaron vidriosos, yo sonreí y tomé su pequeño rostro entre mis manos.
-          No me iré, permaneceré a tu lado cuanto quieras, todo el tiempo que desees, tengo una eternidad para complacerte.- dije intentando imprimir todo lo que sentía en mis palabras.
-          Entonces quédate conmigo, para siempre…- susurró ella con un hilo de voz.
-          Si así lo quieres, eso haré cielo.- dije acunándola entre mis brazos. Sus manos rodearon mis hombros y sus labios encontraron los míos una vez más.
El sol incrementó su fulgor rodeándonos con su luz, las ligeras nubes algodonadas eran arrastradas por el viento, despejando el cielo para dejarnos observarlo una vez más, nuestros labios se separaron lentamente y Rose posó su rostro sobre mi hombro, la rodeé una vez más con mis brazos y sentí su calidez, su suavidad, la sensación de estar donde debo estar, un hogar… ella era todo eso y más.
-          Te amo, y siempre lo haré.- susurró a mi oído.
-          Pase lo que pase, te Amaré por siempre.- le dije acariciando su pequeño rostro que había adquirido una radiante sonrisa.
En ese instante lo comprendí todo: no importaba el pasado, ni importaría un futuro sin ella, mi presente, mi vida, y mi regalo más preciado lo tenía en ese instante junto a mí; no necesitaba nada más… mi corazón y mi vida estaban encaminadas de su mano, hacia el único futuro que quería y que necesitaba. Un futuro y una eternidad junto a ella, junto al único y verdadero amor de mi vida; mi existencia estaba fijada a la suya. Y estaba complacido de saber que aunque millones de atardeceres vendrían, tormentas y días cálidos, nada importaría si tengo a Rose junto a mí, y así sería por siempre. Yo le pertenecía irremediablemente, ella era mía por siempre… estaba destinado, hasta el final de los tiempos.
FIN

domingo 11 de octubre de 2009

81.- Terror.




Cuando por fin el auto se detuvo todos nos abalanzamos hacia afuera. Carlisle le aventó un rollo de billetes al conductor que lo aceptó sin rechistar. Entramos rápidamente a la casa y la revisamos a velocidad vampírica, el efluvio de Edward estaba concentrado dentro de la pequeña sala, tal vez era el calor que lo había destacado de aquel modo, sin embargo el olor de Bella estaba disperso y casi imperceptible.
-          Nada.- dijeron tres voces que revisaban cada rincón de la pequeña casa.
-          Deben estar en el estudio de Ballet.- dijo la vocecilla de Alice. Cerramos la puerta de la casa detrás de nosotros y corrimos a velocidad vampírica a lo largo de la calle desierta.
Llegamos en un santiamén a las grandes puertas de madera, en ellas había un papel rosáceo, tostado por el sol despiadado que decía “CERRADO POR VACACIONES”. Una oleada de algo parecido a la adrenalina me recorrió de pies a cabeza al oír un gruñido en el interior del estudio. Me abalancé hacia adentro con los demás pisándome los talones.
Serpenteamos por algunos pasillos, la impaciencia y la ansiedad cosquilleaban en mis pies y mis manos, y una risa socarrona brotó de mi pecho al imaginar el rostro de James. Por fin dimos con la amplia puerta de roble. Un grito destrozado hizo que entráramos de golpe.
-          ¡Oh no, Bella, no! – gritó Edward, estaba de pie a unos escasos metros de un ovillo, rápidamente me di cuenta que era Bella. Su pierna estaba horriblemente rota y sangraba, inundando la habitación con un… delicioso aroma. Por su parte los ojos de James brillaban desde el otro lado del salón; mi hermano gritaba y se sacudía, debatiéndose entre ir a por él, o hacia la pequeña humana.- ¡Bella, por favor! ¡Bella, escúchame; por favor, por favor, Bella, por favor!
Al vernos, Edward se lanzó hacia el suelo; comenzó a implorar y sus manos intentaban acerarse a una Bella que se retorcía y gemía de dolor. Carlisle corrió junto a Alice para situarse a un costado de Edward. Mientras tanto, yo no dudé un segundo, con Jasper a mi lado fui hacia la sonrisa burlona de James.
Mi ira se unió a una malsana diversión, una risa gutural afloró de mi garganta mientras que James corría hacia la puerta. Jasper le cortó el paso con sus ojos completamente negros; su ira llenó el lugar, y esto, combinado a la gran cantidad de sangre que se había derramado a unos pocos metros era un coctel algo peligroso en mi hermano.
-          Jazz… no respires.- le dije, instantáneamente el movimiento acompasado de su pecho se detuvo y sus ojos se concentraron en el cazador.
James estaba atrapado, gruñía y se agazapaba como un animal arrinconado. Yo reía a carcajadas y me movía de un lado a otro; él me seguía con la mirada y rugía fuertemente. De un momento a otro se abalanzó enseñando sus colmillos hacia mi cuello, con un simple movimiento lo atrapé por sus muñecas y lo lancé hacia el suelo con fuerza, quedando como resultado unas tablas partidas con un fuerte chasquido.
Jasper le hizo coro a mis risas, haciendo que el rastreador se hartara más y más. Sus ojos color azabache relucían en la oscuridad, mientras lanzaba golpes esquivos y desenfrenados hacia Jasper; sin embargo el lo esquivaba ágilmente y le asestaba golpes fuertes y rápidos. Sus fauces se abrían y cerraban en cada ataque, mientas que rugidos fuertes e inhumanos brotaban de su pecho. Bostecé con gesto perezoso y aburrido, este gesto lo sacó de sus casillas haciendo que gastara más energía en sus ataques.
-          ¡FUEGO!- gritó Bella detrás de mí. Rápidamente me volví a concentrar en el cazador; no podría hacerlo si me mortificaba por ella. “estará bien, está con Edward y Carlisle… estará bien, Alice esta allí”.
-          Jazz.- dije calmadamente mientras bloqueaba varios ataques desesperados de James.- busca madera ¡YA!
Él se apresuró y levantó  varios tablones que se habían despegado del suelo, comenzó a hacer la hoguera, formando una montaña de maderos despedazados.
El pánico de James iba en aumento, sus ojos recorrían el trecho de la hoguera y Jasper hasta mí y la puerta que estaba a mis espaldas. Reí burlonamente, esto enardeció por completo a James que se abalanzó hacia mí. La ira hizo hincapié en mí, haciendo que lo embistiese a mitad de trayecto, el cuerpo de James voló por los aires hasta chocar fuertemente contra un espejo, haciendo que estallase en mil pedazos. De un momento a otro el dolor de los gritos de mi hermano hicieron eco en mi cerebro, llenándome de una sensación que recorrió toda mi espina dorsal. Su sed de venganza y la mía se unieron dentro de mí, James volvió a intentar embestirme, se acuclilló con un movimiento rápido y saltó.  Tomé su muñeca y con un movimiento rápido y un crujido esta se desprendió de su brazo.
Un grito ensordecedor brotó del pecho de James, recorría con los ojos llenos de pánico y dolor su brazo cercenado. Aproveché su momento de aturdimiento para volver a atacarlo. Jasper había encendido ya la enorme hoguera que iluminaba completamente el salón.
Tomé a James desprevenido acercándome por su espalda, pasé mis brazos por debajo de sus hombros y haciendo uso de mi fuerza otro crujido llenó el aire, un aullido de dolor y el sonido de otro miembro rodando por el suelo. Su ira era palpable y previne algún otro movimiento, velozmente lo inmovilicé. Él gritaba y se retorcía mientras que me movía ágilmente destrozando cada parte de su cuerpo. El aire se transformo en un sahumerio dulzón mientras iba arrojando cada pieza de él dentro del fuego. James no paraba de gritar terroríficamente, vi miedo reflejado en sus ojos cuando me acerqué lentamente, por un momento sus gritos incesantes se detuvieron para darle paso a una súplica ininteligible, me reí de su descaro y me lancé sobre él, sin siquiera darme el lujo de pensarlo. Silbando triunfante me dirigí hacia la hoguera donde Jasper tenía la mirada perdida y arrojé los trozos restantes del mutilado cuerpo de James.
Los gritos de Bella habían cesado, solo un pequeño murmullo se dejaba oír mientas que Edward la levantaba en brazos y caminaba lentamente. Debía haber mejorado, sonreí espontáneamente al ver la sonrisa nerviosa y tranquilizadora de Edward que nos decía que todo estaba bien. Carlisle caminaba detrás de Edward y Alice mientras se alejaban por el pasillo. Escuché el sonido de una puerta cerrarse mientras que Jasper rociaba con gasolina todo el interior del estudio.
-          ¡Edward Cullen!... ¿has robado un auto?- escuché el chillido de Alice, seguido de la risa vibrante de Edward.
Reí ante la ironía antes de que Jasper tirara de mi camisa y corriéramos hacia afuera; una explosión hizo que se moviese todo el edificio y ardiese hasta los cimientos. Los demás nos esperaban muy cerca de la casa de Bella, al salir observé el auto robado. Resultó ser un BMW m3 muy parecido al mercedes de Carlisle. Reí mientras observaba el auto y en un segundo entré al taxi que los chicos habían conseguido.
Nos dirigimos rápidamente al hospital donde atendieron en segundos a Bella, sin embargo aquel olor comenzaba a marearme, sangre por doquier, medicamentos y cientos de olores entremezclados.
-          Hijo, creo que Jasper y tú deben volver a casa.- dijo Carlisle colocando su mano sobre mi hombro, busqué a Jasper con la vista y lo hallé con los ojos cerrados recargado contra una pared.
-          ¡Ugh! Creo que es lo mejor... Adiós, hablaremos al teléfono apenas lleguemos.- reímos al unísono y él asintió.
-          Debo ir a ver como atienden a Bella, nos veremos luego, hijo.- dijo él alejándose rápidamente.
-          Jasper, vámonos.- dije tomándolo por un brazo y tirando de él, su semblante lucía enfermo mientras salíamos del hospital. Su cuerpo se irguió y finalmente respiró cuando entramos a un viejo auto de la línea de taxis del hospital.
Llegamos rápidamente al aeropuerto y compramos los boletos. El alivio recorría mi cuerpo y una sonrisa de complacencia se abrió paso entre mis labios, lo único que me hacía falta en este momento era mi hermosa y pequeña Rosalie. Al fin todo había acabado, habíamos superado el clímax de la tormenta y ahora venía la calma, Bella tardaría en recuperarse, una pierna rota y varias costillas fracturadas no eran cosa de gracia; además de la enorme mordida de un vampiro psicópata.
-          Divertido, ¿eh?- dijo Jasper, refiriéndose al breve encuentro con James, imitó mi falso bostezo y rió ampliamente. Yo reí ente dientes y suspiré.
-          Pues, sí… algo, quizás.- respondí con indiferencia. Jazz abrió los ojos de par en par sorprendido y yo reí ante su reacción. Por fin mi familia volvería a estar tranquila… por así decirlo.

sábado 10 de octubre de 2009

80.- Demencia.




Rosalie no se separó de mis brazos durante las siguientes horas. Estuvimos deambulando por el pueblo, Rose, Edward y yo buscábamos pistas de la mujer y del rastreador; Esme y Carlisle, vigilaban a Charlie y se encargaban de eliminar cualquier detalle que indicase el paradero de Bella.
La noche cubría el pueblo mientras que Rosalie y yo permanecíamos en el bosque, nuestras manos estaban entrelazadas mientras que escrutábamos la oscuridad en busca de algún indicio de ellos. Edward estaba en casa junto a Carlisle, y Esme “visitó” a Charlie “para buscar información de Bella”.
Las primeras horas de la madrugada se abrieron paso, los luceros que permanecían en el cielo nocturno comenzaron a desaparecer mientras que el astro rey se asomaba por entre las montañas, una densa bruma sumía el bosque en una luz opaca y progresiva; volvimos  a la casa, Edward corría de un lado a otro al igual que nuestro padre. Un bolso cruzó el aire zumbando y golpeó mi pecho.
-          Equipaje ligero, Emmett.- dijo la fugaz voz de Edward.
-          ¿Qué rayos…?-comencé. De pronto me viré hacia Rosalie. La preocupación había vuelto a sus ojos y se aferraba a mi mano fuertemente. La tomé entre mis brazos y subí con ella a cuestas a nuestra habitación.
Coloqué suavemente su cuerpo sobre la cama y lancé el bolso al otro lado de la habitación. Rebusqué en los cajones y situé una pila de ropa dentro de él; Rosalie seguía cada uno de mis movimientos con sus ojos y suspiraba tristemente. Terminé rápidamente de empacar y lancé mi bolso al hombro. Me acerqué a ella y la senté en mi regazo.
-          Volveré lo más pronto posible.- susurré a su oído. Ella abrazó fuertemente  mi cuello.
-          ¿por qué hacemos esto Emmett? Nos arriesgamos por una humana que lo que hace es traernos más y más problemas…- Su voz se quebraba cada tanto. Acaricié su cabello y suspiré.
-          Linda, Edward es nuestro hermano, debemos apoyarlo… debemos entender cómo se siente. Yo intento ponerme en su posición, el solo hecho de que estés en un mínimo peligro me vuelve loco… él intenta ser fuerte, por ella y por nosotros. No te pido que quieras salvarla, no te pido que seas su amiga, solo te pido que seas comprensiva, Edward haría lo mismo por ti.
Ella se separó de mi cuello asintiendo, se levantó rápidamente y abrió la puerta.
-          Creo que debes irte, Edward ya está encendiendo el auto.- dijo intentando sonar despreocupada. Me levanté sosteniendo el bolso y la atraje hacia mí tomando su cintura, la besé suavemente y la sostuve en mis brazos unos segundos.
-          Te amo cielo.- dije acariciando su pequeño rostro, ella me besó por última vez y corrí hacia el garaje.
Al llegar ahí ya Edward estaba sentado en el asiento del copiloto y Carlisle lanzaba su bolso dentro del maletero. Esta vez llevaríamos el auto de Carlisle; caminé rápidamente hacia la parte trasera del auto y guardé mi equipaje, me senté rápidamente en el asiento trasero y cerré la puerta detrás de mí. Edward permanecía inmóvil, sostenía su tabique nasal entre sus dedos sin siquiera respirar, algo iba muy mal, lo sabía pero ignoraba qué pasaba.
En un segundo Carlisle subió al auto y salimos a toda velocidad, pasando en unos segundos el camino de grava y saliendo a la carretera principal con un fuerte chirrido. Suspiré ruidosamente, odiaba esta desinformación… ignoraba qué demonios pasaba, Edward parecía estar a punto de un colapso, y Carlisle conducía a más de doscientos kilómetros por hora en dirección a Seattle.
-          Está bien, ¿alguien podría por favor explicarme qué está pasando?- dije lo más calmado que pude. Edward debió percibir la nota de histeria que sin querer, había tomado mi voz y me miró como si lo hubiese sacado de u trance.
-          El rastreador ha cambiado de rumbo de nuevo, pero esta vez Bella reconoció el lugar de la visión de Alice… ha entrado a la casa de su madre en Phoenix. Planea algo, y me frustra no saber qué es… Tomaremos un vuelo hasta allá y la esconderemos. La llevaremos a Alaska por un tiempo, hasta que ustedes vuelvan y lo eliminen.- Dijo Edward en un zumbido; tomé aire fuertemente y asentí. Esto cada ve tomaba giros más y más inesperados, nuestro plan había cambiado de nuevo y el del rastreador se fortalecía cada vez más. En este momento la balanza se inclinaba a su favor, y lo frustrante era que no podíamos advertir cuando su juego cambiase de rumbo.
Estuvimos en Seattle menos de una hora después; cinco minutos antes de abordar el avión. Edward estaba notoriamente impaciente y tenía un punto de histeria en sus ojos, Carlisle lo vigilaba por el rabillo del ojo, esperando que cometiese alguna imprudencia. El vacío en el estómago característico del despegue de un avión se asentó en mí durante unos cuantos minutos más de lo necesario. Habíamos colocado a Edward en medio de Carlisle y yo, él se limitó a lanzar su cabeza hacia atrás con los ojos fuertemente cerrados, mientras tamborileaba en el apoyabrazos.
-          Aterrizaremos allí a eso de las nueve cuarenta y cinco.- dijo Edward, más para sí mismo que para nosotros.
Suspiré fuertemente, mi mente desvarió durante un rato, mientras que yo evitaba pensar en lo que podía ocurrir con Bella si james llegaba a ella antes que nosotros. Centré mi mente en Rosalie, ella era lo único que calmaba mi ansiedad, así que recordé cada momento junto a ella. Cerré los ojos para saborear mejor cada uno de esos momentos que habíamos vivido juntos, durante más de cincuenta años. Habíamos abordado el avión a un poco más de las cinco de la mañana, estábamos ya cerca de Phoenix, los rayos del astro rey se reflejaban en la fina cortina gris que cubría las pequeñas ventanillas a los costados del avión.
En algún momento la voz inexpresiva y cansada del piloto del avión se dejo escuchar sobre el murmullo de las personas que charlaban a nuestro alrededor.
“señores pasajeros, se les informa que podremos aterrizar diez minutos antes, debido a las favorables condiciones del clima, se les agradece abrochar sus cinturones”.
Aquellas palabras fueron las necesarias pare encender algún interruptor dentro de la cabeza de Edward, que velozmente se abalanzó hacia adelante con los ojos abiertos. Carlisle lo observó con ligero asombro y una sonrisa en sus labios; yo me limité a reír entre dientes por su reacción. Lo único que me intrigaba era cómo haríamos para no “resaltar” con el achicharrante sol de Phoenix.
Tan pronto como el avión se detuvo Edward se levantó de un brinco y nos indicó con su mirada que lo siguiéramos. Una aeromoza lo detuvo cuando apenas había avanzado unos cuantos pasos.
-          Señor, le suplico vuelva a su asiento, los pasajeros de esta sección aun no les corresponde desabordar.- dijo educadamente la pequeña mujer, se trataba de una chica de poco más de veinte años, con escaso metro cincuenta, su cabello negro estaba recogido en un moño detrás de su cabeza. Carlisle y yo dimos un paso adelante cuando vimos que Edward estaba usando todo su poder de “convicción” en la pobre mujer.
-          Por favor señorita…-dijo suavemente colocando su mano muy cerca de la cintura de la mujer, recorrió sus labios con su lengua y la observó fijamente.- mis amigos y yo tenemos cierta… urgencia, por desabordar.
La pequeña chica se ruborizó y bajo su mirada, Edward dio un paso hacia adelante dejando escasos veinte centímetros entre su cuerpo y la azafata. Ella dio un respingo y levantó un dedo hacia Edward antes de desaparecer por la pequeña puerta. Unos segundos después asomó su rostro aún con un tono rosáceo y con un movimiento de cabeza nos pidió que nos acercáramos.
-          Síganme, por favor.- nos indicó, no sin antes recorrernos a los tres con sus grandes ojos verdes.
Cuando abandonamos el avión corríamos a velocidad humana, esquivando a los otros pasajeros que murmuraban enfadados. Tomamos nuestros equipajes rápidamente y salimos hacia la multitud. De pronto Edward se sacudió violentamente y se quedó inmóvil, sus ojos se tornaron negros y sus dientes se apretaron con demasiada fuerza. El pánico y la ira rayaron su rostro, me detuve junto a él al igual que Carlisle.
-          Hijo.- dijo Carlisle, Edward se movió violentamente para esquivar la mano de Carlisle que se dirigía a su hombro. Dio una enorme zancada y comenzó a pisar fuertemente, causando grietas casi imperceptibles en el suelo de granito.
Nos apresuramos a correr tras él, por un instante todo se hizo confuso, la demencia de Edward iba en aumento, Alice sollozaba y se disculpaba una y otra vez… todo era al extremo confuso. Las personas que se encontraban cerca eran la personificación de la confusión. Edward se movía de acá para allá intentando esquivar a Alice, que gimoteaba y se disculpaba, todo lo hacían a velocidad vampírica, así que lo único que se distinguían eran zumbidos y borrones que se movían de acá para allá.
-          ¿DÓNDE ESTÁ, ALICE?- gritó al fin Edward. Sus ojos estaban tintados con un oscuro color negro, toda la vida se había transformado en ira pura, combinada con dolor.
-          Se…se ha ido a la casa de su madre.- dijo ella en un hilo de voz. Edward la miró con ojos fríos y venenosos antes de darle la espalda y comenzar a correr a velocidad humana hacia las puertas, esquivando al resto de la gente.
Alice se desplomó entre los brazos de Jasper en medio de sollozos y gimoteos. Corrimos detrás de Edward, pero ya era tarde. El mercedes negro se alejaba incorporándose al tráfico. Rápidamente alcanzamos un taxi que estaba aparcado del lado oeste de la gran construcción, El hombre nos observó con los ojos descomunalmente abiertos antes de farfullar la usual pregunta, le indicamos nuestro destino y puso en marcha el auto.
Jasper aún sostenía a una derrumbada y sollozante Alice que repetía incesante una y otra vez “es mi culpa”. Carlisle con una seña le pidió al conductor que cerrase la ventanilla de cristal que nos separaba de él. Aquel hombre asintió y cumplió su petición sin titubear.
-          ¿qué fue lo que paso?- preguntó Carlisle secamente sin mirar a nadie. Yo observé a Alice que había dejado de sollozar y luego a Jasper que seguía aferrándola en su pecho.- ¿qué pasó?- volvió a preguntar cuando nadie respondió.
-          Bella, Bella se fue.- dijo Alice alejándose del abrazo de Jasper.- estábamos en el aeropuerto y…y ella pidió que Jasper la  acompañara a desayunar.
-          Ella, me dijo que entraría al servicio de Damas. La esperé varios minutos y cuando vi que no salía, pues… llamé a Alice e irrumpí en el baño.- Jasper hizo una pausa.- Aquel baño en específico tenía dos salidas. Seguí su olor hacia uno de los ascensores y hasta afuera del aeropuerto.
-          En ese momento tuve una visión.- La voz de Alice titubeó.- la vi a ella… fue a la casa de su madre y luego en dirección al salón de los espejos; El cazador reía y luego… luego…- Alice volvió a irrumpir en sollozos.- Discúlpenme… por favor.
Carlisle alzó una mano en su dirección y su gesto se tornó pensativo.
-          ¿Edward, a dónde ha ido?- preguntó.
-          A la casa de Bella. Aunque el estudio de Ballet no está lejos.- dijo Alice.
-          ¿llegaremos… a tiempo?- preguntó dubitativo Carlisle.
-          No lo sé.- respondió con pesar Alice.

martes 6 de octubre de 2009

79.- Cambio de Rumbo.





El Amanecer le dio paso al mediodía y este a la opaca tarde; Edward tenía la vista fija en las montañas y Carlisle soltaba suspiros largos y profundos cada tanto. El Jeep estaba en completo silencio, mi mente paseaba desde el rastreador hasta Rosalie. De pronto el pequeño móvil volvió a sonar estridentemente.
-          Alice.- respondió Edward llevándose el teléfono al oído derecho.- Sí, muy bien…. Manténganse dentro del hotel, y… por favor recuerda que ella si come. Claro… ustedes también Al…Adiós.
Carlisle y yo lo observamos con nuestro mejor rostro expectante y el esbozó una media sonrisa.
-          Ya están en Phoenix, encontraron un hotel junto al aeropuerto… Al parecer Jasper lleva a cuestas las maletas y a una muy dormida Bella.
Su voz tenía una ligera nota de tranquilidad que no había percibió en él desde hace más de veinticuatro horas. Sonreí ligeramente y Carlisle puso su mano en el hombro de mi hermano, antes de dejarse caer de nuevo en el asiento.
Seguí conduciendo por la carretera vacía, Canadá era justo como la recordaba; montañas nevadas, altos pinos y arces por doquier. Edward tamborileaba con sus dedos sobre la tapa del móvil y yo lo hacía sobre el volante. La oscuridad se abría paso cubriéndolo todo con su manto, las luces del Jeep se extendían varios pares de metros de distancia sobre la carretera.
Edward dio un respingo y se tensó en el asiento. Resopló iracundo antes de cerrar sus ojos y fruncir el ceño; desaceleré el auto al ver que comenzaba a maldecir por lo bajo. Carlisle se acerco, colocándose al borde de la butaca y lo miramos fijamente.
-          Hijo, ¿estás bien?- dijo la voz de Carlisle. Él no contestó, simplemente alzó una mano, pidiendo un momento de silencio y se llevo los dedos a las sienes. Frené el auto en el bordillo y me viré en su dirección.
-          Lo sabe…-susurró, de pronto sus ojos se abrieron ferozmente y un brillo asesino los cruzó como un rayo.
-          ¿qué sabe?- pregunté temiendo a su respuesta, o peor aún, a su reacción.
-          ¡TODO, TODO LO SABE!- gruñó.- el muy maldito ha desconfiado y se alejó, no puedo leer su mente. Tal vez fue a Forks a reunirse con la mujer, o a Phoenix, no hay manera de saberlo.
Todos permanecimos estupefactos por varios segundos. Vancouver estaba a un par de millas de distancia.
-          Pues, entonces volveremos a Forks… iremos por él hermano, no te preocupes.- dije colocando mi mano en su hombro y mi pie en el acelerador.
Con un fuerte tirón el auto giró fuertemente y aceleró a más de trescientas millas por hora. El rechinido de las llantas era casi que imperceptible a esta velocidad. Edward prácticamente le lanzó el teléfono a Carlisle que rápidamente marcó de nuevo el número de Alice.
-          Alice.- habló rápido y gentilmente.- el rastreador, se ha ido… ha desconfiado y desapareció- permaneció en silencio un par de minutos y frunció el ceño.- oh… ¿es todo?...- Edward extendió su mano hacia él y Carlisle asintió.
-          ¿Puedes poner a Bella al habla?... Edward.- dijo y le extendió el teléfono.
-          Bella...- dijo la voz de Edward.- Bella, te dije que no te preocuparas de nadie que no fueras tú misma… estamos en los alrededores de Vancouver, Lo siento, Bella, pero lo hemos perdido. Parecía sospechar de nosotros y ha tenido la precaución de permanecer lo bastante lejos para que no pudiera leerle el pensamiento. Se ha ido, parece que ha tomado un avión. Creemos que ha vuelto a Forks para empezar de nuevo la búsqueda.- hizo una pausa mientras que la débil voz de Bella se dejaba oír desde el otro lado de la línea.- Pero no tienes de qué preocuparte, no podrá encontrar nada que le lleve hasta ti. Sólo tienes que permanecer ahí y esperar hasta que le encontremos otra vez.
-          Sí, la mujer ha estado en la ciudad. Entró en la casa mientras Charlie estaba en el trabajo. No temas, no se le ha acercado. Está a salvo, vigilado por Esme y Rosalie… Probablemente, intenta conseguir pistas. Ha merodeado por la ciudad toda la noche. Rosalie la ha seguido hasta las cercanías del aeropuerto, por todas las carreteras alrededor de la ciudad, en la escuela... Está rebuscando por todos lados, Bella, pero no va a encontrar nada. – dijo intentando tranquilizarla.- Sí, Esme no le pierde de vista; y nosotros volveremos pronto. Si el rastreador se acerca a Forks, le atraparemos.
-          Te echo de menos.- escuché el murmullo de Bella.
-          Ya lo sé, Bella. Créeme que lo sé. Es como si te hubieras llevado una mitad de mí contigo…-contestó.- Pronto, en cuanto pueda, pero antes me aseguraré de que estás a salvo.- habló, de nuevo con su gélida voz.- me reuniré contigo en seguida.- concluyó y cortó la comunicación.
Carlisle y yo nos quedamos expectantes a la reacción de Edward. De pronto se viró hacia Carlisle y respiró profundo.
-          ¿qué ha visto Alice?- preguntó con voz inexpresiva y fría.
-          Oh, sí cierto… eso- titubeó Carlisle por un momento.- ha visto una sala rectangular, cubierta de espejos atravesados por una banda dorada; James estaba allí mirando un video entre las sombras… no me supo explicar muy bien. Pero me aseguró que nunca había estado allí.
Edward asintió y volvió a quedarse tenso inmóvil. Me limité a observarlo mientras conducía. El viaje que habíamos hecho en casi dos días lo revertiríamos en unas cuantas horas. La madrugada le dio paso al final del día extremadamente rápido, mientras que nosotros llegábamos a los límites de Forks. Dejamos el auto en la cochera y corrimos hacia la casa del jefe Swan. La ansiedad me carcomía, esperando ver a mi amada esposa. Salimos de la linde del bosque, donde mismo había estado James acuclillado algunos días atrás y allí estaba, de pie, vigilando la casa. Me acerqué a ella en un salto y la aprisioné entre mis brazos, ahogó un gritito antes de cerciorarse de mi presencia. En ese momento se limitó a observarme fijamente y atraer mi rostro hacia el suyo. Nuestras narices se rozaron suavemente y su aliento se apoderó de cada uno de mis sentidos; me sentía extasiado, en ese momento no existía nada más que ella. Lentamente mis labios atrajeron los suyos y se unieron frenéticamente.

domingo 4 de octubre de 2009

78.- Paso a Paso.





El silencio que se hizo duró muy poco. Esme se movió rápidamente y toco con la punta de su dedo el pequeño control de seguridad que estaba adherido a la pared, al presionar una combinación de botones grandes portalones de metal cubrieron los amplios ventanales.
-          ¿A qué distancia se encuentra?- preguntó Carlisle.
-          Esta a unos cinco kilómetros pasando el río, dando vueltas por los alrededores para reunirse con la mujer.
-          ¿cuál es el plan?
-          Lo alejaremos de aquí para que Alice y Jasper se la puedan llevar al sur…
-          ¿Y luego?
-          Le daremos casa en cuanto Bella este fuera de aquí.- dijo con un tono áspero y mortífero.
-          Supongo que no hay otra opción.- aceptó Carlisle con el rostro sombrío. El tono frío e inflexible que había mantenido desde hace un par de horas había desaparecido.
Edward nos miró a todos rápidamente y se detuvo en Rosalie, se aclaró la garganta antes de hablarle.
-          Súbela arriba e intercambien su ropa.- le dijo ordenándole, aquello no me gustaba nada, el cuerpo de Rose se tensó junto a mí y su mirada se fijo venenosa sobre Edward.
-          ¿Por qué debo hacerlo?- dijo con los dientes fuertemente apretados y observándolo fija e iracundamente.- ¿qué es ella para mí? Nada, salvo una amenaza, un peligro que tú has buscado y tenemos que sufrir todos.
-          Rose…- susurré colocando mi mano en su hombro, estaba totalmente furibunda, sus manos se habían cerrado en fuertes puños y veía a Edward con su más venenosa y denigrante mirada; en ese momento ella se sacudió deshaciéndose de mi mano, imaginé lo peor, conocía muy bien la presión a la que estaba sometido mi hermano, y el explosivo y sin igual carácter de mi esposa no ayudaba en nada. Sin embargo Edward frunció el ceño y la ignoró por completo, mientras que Bella seguía mirando a Rosalie completamente aterrada.
-           ¿Esme?- dijo Edward.
-          Por supuesto.- murmuró y en un segundo tomo a Bella y corrió arriba con Bella en sus brazos.
Desaparecieron escaleras arriba en un pestañeo. En ese instante todos nos activamos; planeamos cada estrategia y movimiento que haríamos de ahora en adelante. Carlisle presionó otra combinación en el control de la pared, la puerta contigua a la cochera se abrió de golpe, dejando a la vista nuestro arsenal. Carlisle tomó rápidamente una bolsa de tela negra y fue hacia la cocina rápidamente, yo me encargué de tomar uno de los tantos bolsos de acampada que comprábamos de vez en vez en la tienda de los Newton y llenarlo con todo lo que allí había. Recipientes llenos de combustible y encendedores eran solo parte de nuestro “kit” de cacería. Edward siguió buscando objetos y caminando nervioso de un lado a otro de la sala; de pronto Esme y Bella aparecieron en la cima de la escalera, parecían un mal chiste, la sudadera y los vaqueros de Bella eran muy pequeños para Esme, sin embargo Bella cabía unas cuantas veces en las mallas deportivas de nuestra madre.
Carlisle volvió a aparecer en la sala, me dio un pequeño móvil plateado al igual que a Alice y Esme. Bella nos observaba fijamente a cada uno de nosotros mientras revoloteábamos de acá para allá.
-          Esme y Rosalie se llevaran tu coche, Bella.- dijo amablemente Carlisle; el rostro de Bella se contrajo en una especie de mueca de pánico, y rápidamente asintió hacia Carlisle. Rosalie le lanzó una mirada a nuestro padre y él la miró con severidad.
-          Alice Jasper, llévense el mercedes. En el sur van a necesitar ventanillas de cristales tintados.- ellos asintieron rápidamente y siguieron preparando la enorme valija de Alice.- nosotros nos llevaremos el Jeep.
Los ojos de Bella se abrieron de golpe y buscaron el rostro de Edward, pasó saliva fuertemente y su corazón estaba desbocado. Al parecer no esperaba que su novio estuviese en la partida de Caza.
-          Alice, ¿morderá el cebo?- preguntó Carlisle. Todos los ojos de la habitación se volvieron hacia la pequeña Alice, ella cerró los ojos y se llevó las manos a las sienes. Al poco tiempo abrió los ojos complacida y dijo firmemente.
-          Él te perseguirá y la mujer seguirá el monovolumen. Debemos salir justo detrás.
-          Vámonos.- dijo Carlisle cerrando el armario; Edward caminó hacia Bella y la tomó entre sus brazos. Ella lo observó y sus ojos rebozaron en lágrimas; él se limitó a besarla y luego la colocó de nuevo en el suelo; se observaron mutuamente durante algunos segundos. Él la soltó y caminó detrás de Carlisle. Entramos velozmente a la cochera y salimos a la oscuridad de la noche.
Lo único que se podía escuchar era el ronronear del motor del jeep, avanzando en la carretera. Yo me encaraba de manejar, Edward estaba sentado en el asiento del copiloto, su rostro estaba rígido y sus ojos completamente vacíos, la visión de mi hermano en esas condiciones hizo que un escalofrío me recorriese junto a una oleada de lástima. Por su parte Carlisle iba sentado en el asiento trasero, hurgando dentro del bolso.
De pronto Edward gruñó algo y me miró. “¿nos sigue?” pensé. Él asintió con el ceño fruncido. Respiré entrecortadamente y pensé en Rosalie y Esme, estaban solas en el vejestorio de Bella. Edward sacó el móvil de su bolsillo y marcó rápidamente el número de Alice.
-          Ya la mujer está siguiendo a Esme, deben salir ahora.- dijo a velocidad vampírica; escuché desde el otro lado a Alice anunciar a Jasper que ya las seguían con un susurro.
Carlisle se tensó al oír la mención del nombre de su esposa. Rápidamente pasó sus manos por su rostro y se sentó inmóvil en el asiento, dejando el bolso a un lado. Imaginé a Rosalie y Esme en el monovolumen, aquel cacharro que a duras penas superaba los ochenta kilómetros por hora, un blanco extremadamente fácil hasta para un vampiro novato. Sentí que la carretera me daba un vuelco cuando imaginé a Victoria saltar hacia el auto, lanzándose con sus fauces abiertas hacia Rosalie y luego hacia Esme; Rose era fuerte, de eso no tenía duda, escondía a la perfección su temor  se lo tragaba al momento de combatir. Sin embargo mi mayor preocupación era Esme, siempre tan amable, dulce y bondadosa, no sería capaz de matar una mosca si no fuese por la necesidad de alimentarse; ella era en demasía escrupulosa y misericordiosa, sería capaz de perdonar cualquier cosa y aceptar cualquier castigo por lo que amase.
Edward suspiró y se revolvió en el asiento.
-          Vamos Emmett… me pones nervioso con tus pensamientos.- dijo con un estremecimiento.- concéntrate hermano. Suspiré y asentí con la cabeza, colocando toda mi concentración en las líneas de la carretera.
Conduje durante horas, el velocímetro rozaba los doscientos kilómetros por hora y las líneas entrecortadas de la vía se habían convertido en una constante. De pronto el pequeño artefacto plateado volvió a vibrar frenéticamente.
-          Edward…-escuché la voz de Rosalie; mi estómago dio un vuelco y me quedé atento para escuchar lo que pasaba.- la mujer, se hadado cuenta y volvió al pueblo; ya vamos hacia allá. Esme está mortificada por ustedes.
-          Muy bien, qué harán.- dijo Edward mecánicamente.
-          Iremos de nuevo a Forks; no podemos descuidar al jefe Swan…
-          Rose, linda… ¿podría hablar con Carlisle?- preguntó la dulce voz de Esme. De mi pecho brotó un suspiro de alivio mientras que Edward le extendía el móvil a Carlisle que se apresuró a tomarlo.
Hablaron durante varios minutos; el intentaba tranquilizarla y le decía que todo estaba bien, sin dar mucha información. Pasamos la frontera y entramos a Canadá. Carlisle me extendió el teléfono y lo tomé.
-          ¿Emmett, cariño?- dijo la voz de Rosalie. Un nudo se formó en mi garganta y luché con él para poder contestar.
-          Rose, linda… ¿Cómo estás? ¿están bien?- dije, las palabras salieron a borbotones en un siseo casi ininteligible. Ella rió ligeramente y suspiro.
-          Si cielo, las dos estamos bien, estamos a un par de kilómetros de Forks. La maldita mujer se ha devuelto al pueblo y ahora debemos ir a cuidar al padre de Bella.- la última palabra la pronunció tan agriamente como si fuese un perjurio.- Emmett… no pasará nada. Tranquilo.
-          Eso intento Rose… eso intento.-dije intentando acompasar de nuevo mi respiración.- Te echo de menos.- concluí en un murmullo.
-          Yo también cariño, pronto estaré contigo. Te Amo Emmett Cullen…. Pase lo que pase.- dijo antes de que la comunicación se cortara y lo único audible en el auto fuese un profundo silencio.

viernes 2 de octubre de 2009

77.- Desde las Sombras.




El rostro de Bella pasó violentamente de un color rojo escarlata a algunos tonos más bajos al color normal de su piel. Sus ojos se entrecerraron cuando vislumbramos la calzada de la casa del jefe Swan. Su corazón corría dentro de su pecho y su respiración se volvió más violenta. Al aparcar me puse rígido en mi asiento concentrándome en detectar cualquier señal, repasé con los ojos varias veces los rincones que no cubría la luz de la única farola que había en la calle; Alice estaba profundamente sumida en la oscuridad del bosque y Edward observaba la calzada buscando alguna señal de movimiento que no fuesen los pesados pasos del jefe Swan sobre el suelo de madera.
-          No está aquí. Vamos.-dijo la voz de Edward que estaba completamente tensado y luchaba por evitar que su voz se quebrara.
-          No te preocupes Bella, solucionaremos las cosas lo antes posible.- dije soltando el arnés que la fijaba al asiento rápidamente. Ella me dedicó una larga mirada y sus ojos se ponían más y más vidriosos mientras me observaba. Suspiré y le sonreí para que se calmara. De pronto unas lágrimas se deslizaron por sus mejillas y ella se dedicó rápidamente a secarlas con el reverso de su mano.
-          Alice, Emmett.- dijo Edward e hizo un ademán con la cabeza. Salimos a la oscuridad de la noche mientras que el se deslizaba hacia el asiento trasero y sacaba a Bella con gentileza. Me apremié a seguir a Alice que se deslizaba sigilosamente hacia la parte posterior de la casa.
Escruté la linde del bosque, Alice sin decir palabras señalo el lado derecho del patio trasero, la valla de madera cubría la espesura y la densidad del oscuro boscaje respire lentamente y me oculté lo mejor que pude. Dentro, se oían a la perfección los gritos de Bella y su padre y los apenas audibles sonidos de los pasos de Edward moviéndose nerviosamente de un lado a otro.
-          Espera otra semana.-Escuché el leve susurro del jefe Swan dentro de la casa, seguido por la llegada de un olor que se había grabado en mi memoria hace un par de horas.- Renée habrá vuelto a Phoenix para entonces.
El rastreador estaba a menos de cincuenta metros de mí, podía acercarme sigilosamente si así lo quisiese y partirlo en mil pedazos; pero no debía hacerlo, no podía poner en riesgo a mis hermanos, a Bella… si fallaba no solo yo podría sufrir las consecuencias. Escuché su risilla al oír el resto del plan de Bella.
Dirigí mi mirada hacia donde estaba él, seguía entre la maleza, observando, sus ojos color azabache resplandecían con la mortecina luz de la luna llena un odio asesino brotó desde mi pecho, tuve que apretar mis puños fuertemente para no correr desbocado hacia donde estaba; respiré de la manera más silenciosa y profunda posible para clamar el impulso asesino que se había apoderado de mi mente.
Escuche un fuerte ruido en el patio delantero; el sonido del motor del monovolumen arrancando y en seguida el de mi jeep encendiéndose con un suave ronroneo, sabía que la misión se había cumplido. El rastreador rápidamente volvió a una posición alerta y yo me deslicé suavemente hacia el patio frontal para cruzar la vía e internarme en el denso bosque. Corrí detrás del feo auto de Bella, La brisa repentina me indicaba que el rastreador nos seguía pisándonos los talones. El siguiente paso sería ir a casa para planear nuestro próximo movimiento.
Adelanté rápidamente los coches un par de kilómetros antes de la salida de nuestra casa, Edward manejaba el monovolumen con una Bella profundamente aterrada a su lado. Salté hacia el auto causando un fuerte ruido, un grito desgarrador brotó de los labios de la pequeña humana, milésimas de  segundos antes de que la mano de Edward volase hacia su boca.
-          ¡¡Es Emmett!!- dijo rápidamente mientras que me escurría hacia la plataforma donde estaba tendido el equipaje de Bella, me recosté ligeramente presionando mi espalda contra la fría superficie de metal. Dirigiendo mi mirada hacia la parte posterior del Jeep, donde en alguna parte, el rastreador estaba observando.
Escuché enteramente la conversación de Edward y Bella, él le explicaba lo que había visto en la mente de James y la mujer; le indicó como debíamos asesinarle y que aún nos seguía. La lentitud de esta cafetera estaba acabando con mi paciencia. De pronto escuché el río y supe que estábamos cerca, al fin doblamos hacia la entrada que dirigía hacia nuestra casa; Alice cruzó detrás de nosotros. Pude ver la impaciencia reflejarse también en el lívido y pequeño rostro de mi hermanita, sabía que ochenta kilómetros por hora para ella, al igual que para todos era un infierno.
Edward condujo más rápido hacia la casa con el motor quejándose en medio de chirridos y sonidos sordos. Salté hacia la cabina y abría la puerta con el vehículo aun encendido, tomé a Bella entre mis brazos, y se hizo un ovillo en mi pecho, la cubrí rápidamente y en menos de un segundo estábamos muy cerca del umbral de la puerta con Edward y Alice cubriendo cada uno de mis flancos. Abrí la puerta rápidamente y entré al recibidor sin mirar atrás. Toda mi familia estaba allí sentados en los enormes sillones, se incorporaron rápidamente y entonces pude verle.
Laurent estaba en medio de ellos, de pie entre Jasper y Carlisle. Rugí salvajemente y el cuerpo de Bella tembló mientras la colocaba junto a Edward. Alice de un salto se colocó junto a Jasper y comenzó a susurrarle nuestro plan al oído, mientras que Rosalie se acercó rápidamente a mí; la rodeé con mis brazos y apreté su pequeña mano dentro de la mía, Sin embargo sus ojos se opacaron con recelo al recorrer el rostro de Bella.
-          Nos está rastreando.- dijo Edward mirando ferozmente a Laurent.
-          Me temo que sí.- replicó el en forma inexpresiva.
-          ¿Qué crees que va a hacer?- preguntó Carlisle en un tono más fiero que el que usó en el campo de Beisbol.
-          Lo siento. Ya me temí, que cuando su chico la defendió que se desencadenaría esta situación.
-          ¿puedes detenerle?- Laurent negó con la cabeza y respiró pesadamente antes de hablar.
-          Una vez que ha comenzado, nada puede detener a James.
Lo observé ceñudo y bufé.
-          Nosotros lo haremos.- dije firmemente pronunciando aquellas palabras como si se tratase de una promesa; Rosalie gimió ligeramente y me observó con ojos llenos de miedo y súplica.
-          No podrán con él. No he visto nada semejante en los últimos trescientos años. Es absolutamente letal, por eso me uní a su aquelarre.- Bufé dentro de mí SU aquelarre, es decir que su liderazgo era tan falso como la sonrisa “apacible” que tenían cada uno de ellos en el prado. Aunque no podía tener certeza de nada podía apostar que toda mi familia pensaba lo mismo que yo.
-          ¿Estás convencido de que vale la pena?- preguntó Laurent moviendo su vista de Bella a Carlisle. Edward rugió fuertemente haciendo que Bella lo observase con ojos como platos; Laurent se encogió y miró a Carlisle.
-          Me temo que tendrás que escoger.- dijo Carlisle con seriedad. Laurent lo sopesó un momento; sus ojos nos recorrieron uno a uno, deteniéndose más de lo necesario en Rosalie, fruncí el ceño y me antepuse ligeramente empujándola detrás de mí.
-       Me intriga la forma de vida que han construido, pero no quiero quedarme atrapado aquí dentro. No siento enemistad hacia ninguno de ustedes, pero no actuaré contra James. Creo que me marcharé al norte, donde está el clan de Denali —dijo dudando unos segundos—. No subestimen a James. Tiene una mente brillante y unos sentidos inigualables. Se siente tan cómodo como ustedes en el mundo de los hombres y no los atacará de frente... Lamento lo que se ha desencadenado aquí. Lo siento de veras —inclinó la cabeza, imitando un gesto de disculpa y le lanzó otra mirada recelosa a Bella que tembló en el momento que sus miradas se cruzaron.
-          Ve en paz.- fue la única respuesta de Carlisle.
Laurent recorrió por última vez nuestros rostros y luego la habitación entera, antes de desaparecer por la puerta.

martes 29 de septiembre de 2009

76.- Comienza la Cacería.




Continuamos el camino de regreso; el sol se había ocultado completamente dejándole paso a la noche, y con ella a la oscuridad, seguí escrutando el bosque con mis ojos, en busca de alguna señal.
-          Vamos a hacerlo de esta manera. Cuando lleguemos a la casa, si el rastreador no está allí, la acompañaré a la puerta.- dijo Edward rompiendo el silencio y atrayendo mi atención; miró a Bella por el retrovisor y continuó.-  Dispones de quince minutos a partir de ese momento. Emmett, tú controlarás el exterior de la casa. Alice, tú llevarás el coche, yo estaré dentro con ella todo el tiempo. En cuanto salga, llevan el Jeep a casa y se lo cuentan a Carlisle.
-          De ninguna manera.- exclamé al oír su plan.- Iré contigo.
-          Piénsalo bien, Emmett. No sé cuánto tiempo estaré fuera.- sabía que eso lo decía por Rose.
-          Hasta que no sepamos en qué puede terminar este asunto, estaré contigo.- reafirme.
Edward suspiró fuertemente, y yo sonreí triunfal.
-          Si el rastreador está allí.- continuó diciendo como si nada.-, seguiré conduciendo.
-          Vamos a llegar antes que él.- contradijo Alice con un tono confiado.
Edward suspiró y asintió; así sucedía siempre, ellos tenían una relación que no podía explicar, todos sus roces y problemas quedaban olvidados en segundos.
-           ¿Qué vamos a hacer con el Jeep?-preguntó Alice.
-          Tú lo llevarás a casa.- dijo Edward sin voltearse a verla siquiera.
-          No, no lo haré.- contestó ella suavemente como si se refiriese a un niño pequeño.
Edward comenzó a maldecir de nuevo, esta vez con Alice haciéndole coro.
-          No cabemos todos en mi coche.- dijo la pequeña Bella con un hilillo de voz.-Creo que deberías dejarme marchar sola.- volvió a atacar a la cordura de Edward con un tono de voz relajado.
-          Bella, por favor, hagamos esto a mi manera, sólo por esta vez.- dijo tronando sus dientes con cada palabra y suspirando ruidosamente.
-          Escucha, Charlie no es ningún imbécil.- Dijo ella activándose e irguiéndose en el asiento a mi lado.- Si mañana no estás en el pueblo, va a sospechar.
-          Eso es irrelevante. Nos aseguraremos de que se encuentre a salvo y eso es lo único que importa.
-          Bueno, ¿y qué pasa con el rastreador? Vio la forma en que actuaste esta noche. Pensará que estás conmigo, estés donde estés.
Abrí mis ojos de par en par ante la agilidad mental de la pequeña.
-          Edward, escúchala.- le dije con apremio.-Creo que tiene razón.
-          Sí, estoy de acuerdo.- me apoyo Alice.
-          No puedo hacer eso.- La voz de Edward era tajante y fría.
-          Emmett podría quedarse también.  Le ha tomado bastante ojeriza.
-           ¿Qué?- Casi grité volviéndome hacia ella.
-          Si te quedas, tendrás más posibilidades de ponerle la mano encima.- dijo Alice. Suspiré tomando en cuenta sus palabras y comencé a debatirme mentalmente.
-          ¿Y tú te crees que la voy a dejar irse sola?- exclamó Edward-
-          Claro que no.- dijo Alice.- La acompañaremos Jasper y yo.
-          No puedo hacer eso.- volvió a exclamar Edward. Sabía que lentamente la lógica ganaba campo en su mente y la derrota se dejaba saborear en su voz.
-          Déjate ver por aquí durante una semana. Bueno, unos cuantos días.- rectificó Bella antes de que los ojos de Edward saltasen de sus órbitas.- Deja que Charlie vea que no me has secuestrado y que James se vaya de caza inútilmente. Cerciórate por completo de que no tenga ninguna pista; luego, te vas y me buscas, tomando una ruta que lo despiste, claro. Entonces, Jasper y Alice podrán volver a casa.
La aceptación sumada a la consideración se hicieron eco en su rostro.
-           ¿Dónde te iría a buscar?- peguntó con su peor tono de “no lo haré pero si sucediese…”
-          A Phoenix – respondió rápidamente Bella.
-          No. El oirá que es allí donde vas.- respondió un frustrado Edward.
-          Y tú le harás creer que es un truco, claro. Es consciente de que sabemos que nos está escuchando. Jamás creerá que me dirija de verdad a donde anuncie que voy.
-          Esta chica es diabólica.- exclamé riendo entre dientes; de seguro si Rose estuviese aquí su mano se hubiese estrellado contra mí…
-           ¿Y si no funciona?
-          Hay varios millones de personas en Phoenix.- dijo irónicamente la pequeña humana.
-          No es tan difícil usar una guía telefónica.- contestó Edward en el mismo tono siguiéndole el juego.
-          No iré a casa.
-          ¿Ah, no?-preguntó notoriamente sorprendido, intentando imprimirle una nota diferente a su voz.
-          Ya soy bastante mayorcita para buscarme un sitio por mi cuenta.- Protestó Bella
-          Edward, estaremos con ella.- le recordó Alice calmadamente.
-          ¿Y qué vas a hacer en Phoenix?- preguntó él entre dientes.
-          Quedarme bajo techo.- contesto Alice con el mismo tono.
-          Ya lo creo que voy a disfrutar.- Pensé en voz alta; causando que Bella me observase graciosamente; sabía que pensaba en la ensalada que haría de James y su grupo.
-          Cállate, Emmett.- rugió Edward. Gruñí por lo bajo y volví a hablar.
-           Mira, si intentamos detenerle mientras ella anda por aquí, hay muchas más posibilidades de que alguien termine herido..., tanto ella como tú al intentar protegerla. Ahora, si lo pillamos solo... —dije expresando mi anterior pensamiento y sonreí ante la idea.
Edward aminoró la velocidad mientras nos acercábamos al pueblo; volví mi vista al exterior del jeep; observando el bosque esperando que un sádico vampiro rubio saltase hacia nosotros con las fauces abiertas, en ese momento sabía muy bien lo que haría.
-          Bella.- comenzó Edward.-, si te pones en peligro y te pasa cualquier cosa, cualquier cosa, te haré personalmente responsable. ¿Lo has comprendido?
-          Sí.- dijo antes de pasar saliva de la manera más ruidosa que había oído.
-          ¿Va a poder Jasper manejar este asunto?- dijo dirigiéndose ahora hacia Alice.
-          Confía un poco en él, Edward. Lo está haciendo bien, muy bien, teniendo todo en cuenta.- reprochó Alice.
-          ¿Podrás manejarlo tú?- preguntó él, tan mordazmente que esperé que Alice se abalanzara sobre él. Sin embargo solo enseño sus colmillos y gruñó fuertemente. Bella se encogió enterrándose en el asiento y Edward le sonrió.
-          Pero guárdate tus opiniones.- dijo por lo bajo.

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